Quebrantando la voz quizo decir un verso
el último que le quedaba...
reposando la mano en su pecho suspiró,
al tiempo que el alma se despedía
y los presentes se estremecían.
Allí pernoctaba María José
con una amalgama de gemidos
rodeada de muchos, acompañada por pocos
con la intríncesa y fija mirada que
pendoneaba por los pasillos de la muerte.
Todos quisimos escuchar su último suspiro
que traia las mismas ganas con las que vivió
pero antes fuimos interrumpidos
por el estruendo de aquel proyectil
que atravesando la cabeza de su esposo
dio muerte prematura a este en la habitación continua...
...ella no podía vivir sin él
él sin ella no sabia vivir
y antes que la vida se la llevara
sin saber a donde ir a buscarla
prefirió quitarse la vida
y esperarla de camino
para tomar su mano y caminar juntos,
como el día que la conoció.
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