Desparramas llantos, te arden los ojos
El espejo refleja tu rostro infeliz
Te ahoga tu ego, te quema tu enojo
Tienes aires de reina descarada meretriz.
Es mi alimento tu sufrimiento
Son tus lágrimas mis alegrías
Es mi musa tu cruel lamento
No goza de mi atención tu melancolía.
Soplan vientos de tempestad
Percibo el triste olor que precede la muerte
Se escuchan gritos de calamidad
Apestosa y hedionda dislumbro tu suerte.
Hoy lastro tu cuerpo hacia el fango inmundo
Tu alma reniega a su abandono
Tu destino es gris, oscuro, profundo...
Cuanto más agonizas, más me emociono.
Hundir tu cuerpo en el hades maldito
Verte padecer en el letargo eterno
Ver desvanecer tu alma en el infinito
Cicatrizan mis heridas, curan a este enfermo.
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